El pasado activo y la pasión por la historia urbana
Abril 11, 2009

Acabo de terminar de leer el último libro de Fernando de Terán “El pasado activo. Del uso interesado de la historia para el entendimiento y la construcción de la ciudad”. Supone, no sólo un verdadero repaso a los invariantes castizos del urbanismo español (especialmente los paradigmas del planeamiento con la crisis del urbanismo científico como música de fondo), sino una síntesis reelaborada de diversos trabajos suyos que nos ponen de manifiesto hasta qué punto es decisivo conocer la historia del urbanismo para ir teniendo un mayor bajage intelectual e instrumental en las labores de estudio y de planificación de una ciudad tan compleja como la actual.
El libro se inicia con una brillante introducción que, a manera de flash-back, nos abre en carnes la herida del debate sobre la epistemología del urbanismo y sus corrientes de pensamiento. De manera sintética interpreto que entre el urbanismo como obra de arte arquitectónica, el urbanismo como disciplina científica o como técnica profesional o político-administrativa, o el urbanismo como instrumento de cambio social, Fernando de Terán se acaba inclinando por la dimensión conceptual del urbanismo como proceso (de la urbanización, en términos literales de Cerdá) y como producto cultural.
Esa base humanista del urbanismo, del que el propio Terán se reconoce en parte deudor por su carga genética filial del gran geográfo Manuel de Terán, le lleva a desarrollar tres partes del libro diferenciadas:
1. Una serie artículos acerca de los vínculos entre teoría, historia y ciudad.
2. Diversos estudios de caso del urbanismo o “fragmentos de historia de la ciudad”, que van desde el urbanismo colonial hispanoameraicano a Arturo Soria, el urbanismo madrileño en los primeros años treinta o los inicios del urbanismo turístico.
3. Un análisis por décadas del urbanismo español cuyo hilo conductor es volver a afirmar la necesidad del planeamiento urbanistico (frente a lo que fue su intento de asesinato por parte del “dogmatismo morfológico”) aunque dentro de unos nuevos esquemas.
“La ciudad no tiene naturaleza, sino historia” es la frase de Ortega que Terán mantiene en el subconsciente colectivo, no sólo de este libro sino de toda su producción intelectual, y que le sirve de referente para una reconstrucción de un planeamiento que, sirviéndose del objeto y de los instrumentos clásicos de la disciplina desde sus inicios a finales del siglo XIX e inicios del XX, los reformule para hacer mejores ciudades. Resurgam. Entendiendo que éstas han ido evolucionando en un tiempo histórico y configurando una nueva geografía de la ciudad contemporánea sobre la que podemos y debemos intervenir, compartimos esa visión de que el urbanismo sí es posible.
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1.
Federico García Barba | Abril 12, 2009 at 8:01 pm
Interesante que el maestro Terán siga en activo y en forma.
De todas lo que ha acabado imponiendose en España es la concepción del planeamiento como estructura jurídica orientada a la administración del suelo.
El urbanismo, la planificación urbana y territorial , entendido como anticipación del futuro de la ciudad ha quedado sepultado por una parafernalia de leyes autonómicas a cual más confusa.
Y no digamos lo ocurrido con la Ley de Suelo estatal.
2.
Manu Fernandez | Abril 22, 2009 at 3:09 pm
Yo, que no provengo del urbanismo técnico, siempre he echado de menos la capacidad de ordenar realmente la ciudad, no su suelo ni su recipiente físico, sino su futuro. Primero los instrumentos de ordenación y de gestión, y luego ya pensaremos -en el mejor de los casos- qé ciudad queremos.
Lo he visto recientemente muy de cerca; ponerse a revisar un PGOU sin tener una respuesta a “¿qué ciudad quieres hacer o promover con eses PGOU? ¿Te da igual 600.000 habitantes que 250.000?”
No sé si es “culpa” de las leyes, del sistema institucional o de la cultura más cercana, pero el caso es que eso que echamos de menos es el origen de muchos problemas de hoy en día.