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Debates urbanísticos otoñales

Está caliente la última estadística (sept. de 2013, Mfom) del precio medio del suelo urbano en España, cuyo descenso se sitúa en niveles del 44% respecto al 2.007 ( es decir, el suelo urbano español vale casi la mitad de lo estimado en plena burbuja inmobiliaria).  En cifras similares se sitúa el descenso medio del precio de la vivienda usada (42%, INE, aunque la nueva baja menos, el 29%). Es también significativo el hecho de que España pierda población absoluta por primera vez desde que se realizan series anuales (1971, aunque probablemente desde el final de la guerra civil España ha ido ganando población año a año ). Y la economía sigue en tasas negativas de crecimiento del PIB. Con estos condicionantes no es de extrañar que el modelo de producción del espacio urbano difiera radicalmente del de años atrás. Y tampoco es de extrañar que las dos últimas normativas sectoriales hayan modificado el horizonte de producir nueva ciudad por el de la rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Así se expresaba la ley de economía sostenible de 2011, y con mayor detalle lo hace la Ley 8/2013, de 26 de junio. En su exposición de motivos indica que

 Tal y como se deduce del Sistema de Información Urbana y el Estudio de Sectores Residenciales en España 2011, ambos 

elaborados por el Ministerio de Fomento, España posee actualmente, si no se reactiva la 
demanda, suelo capaz de acoger nuevos crecimientos urbanísticos para los próximos 
cuarenta y cinco años. Esta situación se agrava cuando se observa que gran parte de 
estos suelos se encuentran situados en entornos donde no es previsible ningún 
incremento de demanda en los próximos años. A ello se une el dato significativo de 
vivienda nueva vacía, 723.043 viviendas. Tanto a corto, como a medio plazo, será muy 
difícil que los sectores inmobiliario y de la construcción puedan contribuir al crecimiento 
de la economía española y a la generación de empleo si continúan basándose, 
principalmente y con carácter general, en la transformación urbanística de suelos vírgenes y en la construcción de vivienda nueva”.

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En este contexto, resulta enormemente alentador encontrar tres experiencias de reflexión  urbanística que se están produciendo en estos días y que permiten debatir de manera mucho más sosegada y científica el futuro de las ciudades.

1. La primera que quiero destacar es la exposición Barcelona Enlaces, así como la mesa redonda que tendrá lugar mañana jueves

http://www.lub.upc.edu/bcnlinks/index.html

En cierta medida hay una continuidad temporal, temática, afectiva y académica (LUB, Busquets…) con un importante seminario-homenaje a Manuel de Solá-Morales, que tuvo lugar la semana pasada (10 de octubre) en la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard, en donde Lorena Bello, Joan Busquets, Felipe Correa, Jean-Louis Cohen, Alexander d’Hooghe, Alex Krieger, Rafael Moneo, Marcel Smets, Marion Weiss, asi como Mirko Zardini, debatieron acerca de las raíces de la disciplina urbanística a inicios del siglo XXI, a partir de la visiones teóricas y practicas de Sola Morales

http://www.gsd.harvard.edu/images/content/5/6/v2/567013/MSM-Booklet-092613.pdf

2. Igualmente, la semana pasada tuvo lugar en Sevilla un coloquio que reflexionaba el cambio conceptual del urbanismo a la ciudadanía, cuyo programa comenzaba así

El descenso de los instrumentos urbanísticos vigentes a la realidad urbana 
(acciones y procesos de abajo a arriba, en la calle y en la red) en un contexto 
como el actual, es revelador y plantea algunas cuestiones.
La primera, acerca de la obsolescencia de las fórmulas urbanísticas heredadas de 
una legislación que nos precede en varios siglos, y que ha dado soporte a la 
especulación inmobiliaria como modus operandi en el transcurso de los últimos 
años en nuestro país. Esto provoca la necesidad de plantear otros modelos de 
gestión de la ciudad y empoderamiento ciudadano, nuevos o transferidos de otras 
latitudes. Por su parte, el papel del técnico o urbanista necesita esta nueva visión 
más cercana a la ciudadanía, e incorporar instrumentos y fórmulas de producción 
y de trabajo abierto, transparente y en Red.

http://www.laciudadviva.org/opencms/export/sites/laciudadviva/recursos/documentos/PROGRAMA_DEFINITIVO.pdf

3. El mes que viene se iniciara un curso en la UAM sobre temas clave de ordenación territorial sobre el futuro de la región metropolitana de Madrid, dentro del ciclo Territorio Sostenible, que se prolonga durante el invierno y que incide en las cuestiones sobre las que publicamos nuestro articulo reciente en Ciudad y Territorio.

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octubre 15, 2013 at 11:30 pm Deja un comentario

Zaragoza, urbanismo y crisis

En este mes de abril, se han celebrado en Zaragoza unas jornadas de urbanismo organizadas por el Ayuntamiento de Zaragoza que han llevado por título “Urbanismo y crisis financiera. Análisis y alternativas futuras” en donde se ha reflexionado sobre el futuro del urbanismo zaragozano en el contexto actual de crisis inmobiliaria y financiera. Las conclusiones más directas es que en estos tiempos toca el fomento de la rehabilitación y de la promoción de vivienda en alquiler, cuestiones que ya han sido puestas de manifiesto en anteriores ocasiones de este blog, o que ya hicimos públicas en la presentación del libro de Valdespartera en 2010.

A la espera de una edición de las actas de estas jornadas, algunas de las ideas principales que tuvimos la ocasión de escuchar aparecen reflejadas en las diversas notas de prensa municipales

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=158896

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159119

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159120

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159140

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159143

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159144

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159145

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159146

http://www.zaragoza.es/ciudad/noticias/detalleM_Noticia?id=159103

O en la reseña que realizó el director de El Periodico de Aragón

No obstante lo planteado en las Jornadas, unos días más tarde se publicaron los datos provisionales correspondientes a los datos de viviendas del Censo de 2011, que venían a completar los datos de Censo de Población. Y unos días más tarde, la semana pasada (concretamente el 22 de abril) se adelantaron los datos de la revisión del padrón que el INE hace 2013 y que refleja que, por primera vez desde el inicio de esta serie en 1998, la población española descienda en relación al año precedente. La prensa ha llegado a publicar titulares en la línea de que España pierde por primera vez población en su historia desde la Guerra Civil y el éxodo posterior a la misma en 1939-40. Las cifras del Banco Mundial confirman que, al menos desde los años sesenta el crecimiento ha sido constante

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Esas cifras han permitido elaborar una actualizada pirámide de población en donde la base se está estrechando cada vez más y más

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Para completar el cuadro sociodemográfico sólo ha faltadao la encuesta de población activa con el dato histórico del desempleo superando los 6’2 millones de personas sin ocupación. En las Jornadas de Zaragoza se habló mucho de urbanismo, arquitectura, financiación, economía, etc., pero poco de geografía urbana zaragozana. Como ahora disponemos de los datos, paso a exponerlos para tener una visión más completa del diagnóstico urbano que refuerzan la idea de que a la crisis inmobiliaria, fnanciera, urbanística, hay que unir una incipiente crisis demográfica que conllevará una crisis de la demanda, que unida a la sobre oferta actual hará más difícil o lenta la salida de la crisis inmobiliaria.

En una anterior entrada, con los datos de Corine Land Cover exponíamos que el crecimiento urbanístico del área de  Zaragoza (entre 1987 y 2006) era del 71%, mientras que el crecimiento demográfico en un intervalo similar (1991-2008) había sido del 12%, esto es, la trama urbana (incluyendo grandes infraestructuras, plataformas logísticas, etc.)  ha crecido seis veces más rápido que la población. De hecho Zaragoza ha sido la tercera de las grandes ciudades de mayor crecimiento urbanístico absoluto (tras Madrid y Barcelona) y la segunda en términos relativos.

El Plan General de 1986 estimó la construcción de 57.000 nuevas viviendas hasta llegar a un total de 280.000 (y capacidad para unos 784000 habitantes). El Censo de viviendas de 1991 las cifró en 241.408. El total de viviendas previstas en el plan se alcanzó en 2001, coincidiendo con el nuevo plan general. No es que se hubiera agotado el anterior, sino que en términos generales las modificaciones del anterior compensaron con los suelos vacantes en 2001. En fin, las cifras del Censo de 2001 fueron 283.649 viviendas, de las cuales 57.000 no eran principales, sino de segunda residencia o vacías.

El Plan de 2001 ha clasificado suelo para 131.000 viviendas más, lo que supondría 410.000 totales capaces de albergar el “soñado” millón de habitantes en la ciudad capital. Sin embargo, el Censo de 2011 ha cifrado en 326.932 viviendas las de Zaragoza (de las que 49.039 están vacías o son de segunda residencia)

En el supuesto manejado por el instituto aragonés de estadística de 2’6 personas por hogar, las viviendas actualmente construidas en zaragoza tienen una capacidad para albegar a unos 850.000 habitantes

Sin embargo ¿cuál es la población actual de Zaragoza y su evoculón reciente? En cifras redondas, en el entorno a 700.000 con un mínimo crecimiento. En detalle

2011: 674725, INE padrón; 678115 INE Censo; 698186 Ayuntamiento padrón

2012: 679624, INE padrón; 701887 Ayuntamiento padrón

2013 681773, Avance INE padrón; 704239 Ayuntamiento padrón (1er trimestre)

Concluyendo, la población de Zaragoza según el Censo crece en 63.210 personas entre 2001 y 2011, mientras que el número de viviendas crece en 43.283. Es decir, se han edificado 0’68 viviendas por cada nuevo zaragozano, casi una nueva vivienda por cada nuevo habitante. Cuando la cifra promedio de personas por hogar indica que no hace falta que cada nuevo habitante disponga de una  vivienda, porque, a pesar de la reducción del tamaño de hogares y de hijos por familia, la media de miembros por hogar supera las dos personas y media. En otras palabras, con las viviendas construidas en este último decenio (incluyendo las 43.000 del censo más unas 2.000 de Arcosur y Parque Venecia no contabilizadas en el Censo y entregadas desde entonces) la nueva capacidad residencial se sitúa en el entorno de las 120.000 personas, cuando el crecimiento real ha sido la mitad. Dicho en otras palabras, Zaragoza ha construido el doble de lo que demandaba. Y eso suponiendo que todo nuevo hogar es igual a una vivienda nueva, lo cual no es cierto. Si a ello le sumamos, la coyuntura actual de descenso de la natalidad y de formación de nuevos hogares por la crisis y el paro juvenil, tenemos más factores geográficos que nos permiten entender que el urbanismo Zaragoza depende, más que nunca, de su demografía.

 

 

 

 

 

abril 29, 2013 at 10:45 pm Deja un comentario

Zaragoza, manzana a manzana

Recientemente se ha presentado el proyecto Zaragoza, manzana a manzana, elaborado por el equipo de investigación GEOT de la Universidad de Zaragoza, y coordinado por el Prof. Dr. Angel Pueyo, en el que se desarrolla una herramienta de visualización cartográfica y urbanísticadonde se comprueba la accesibilidad de los zaragozanos a los diferentes equipamientos y servicios públicos, tomando como unidad de georeferenciación las diferentes manzanas que componen la trama urbana zaragozana

Las diferentes categorías de análisis son:

Movilidad:
Transporte urbano alta capacidad
Estaciones bizi
Equipamientos terciarios e infoestructuras:
Entidades financieras
Comercio de proximidad

Equipamientos Socioculturales:
Zonas wifi
Centros deportivos
Bibliotecas
Centros cívicos
Enseñanza obligatoria

Sanidad:
Red atención primaria
Red atención especializada
Equipamientos sanitarios públicos
Farmacias
Sanidad pública

Zonas verdes: Parques y zonas verdes

Esta cartografía se convierte en un indiscutible instrumento para conocer, analizar, pero también para planificar la ciudad . Su facilidad de consulta a través un visor basado en google maps lo convierte igualmente en un potente recurso didáctico para el aprendizaje del espacio urbano

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febrero 8, 2013 at 9:36 am Deja un comentario

tesis de geografía metropolitana

Cuando empecé yo ha hacer investigación en geografía urbana, él ya era un referente

en mi tesis lo tengo citado varias veces

y sin embargo hasta hace poco no había cimplido con el ritual académico de la tesis doctoral

Revolución urbana y derechos ciudadanos: Claves para interpretar las contradicciones de la ciudad actual, ese es el título de la tesis doctoral defendida por Jordi Borja el pasado mes de mayo de 2012, y dirigida por el Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Barcelona, Horacio Capel

lógicamente se trata de una tesis de madurez, como la que hizo Javier García Bellido, lo que suponde revisar y reescribir textos elaborados con anterioridad, en parte publicados, y sobre todo sometidos a la revisión, crítica, debate y mejora de otros compañeros universitarios

la tesis tiene tres partes: una más geográfica y territorial, otra más urbanística e incluso sociológica y una tercera de carácter sintético e incluso político sobre el derecho a la ciudad, rememorando el clásico de Henri Lefebvre

a mí la parte que más me interesa por su proximidad temática a los temas metropolitanos es el capítulo tercero, pero en todo caso constituye un extraordinario trabajo de estudio global sobre la ciudad local de indiscutible calidad científica. Manuel Castells, al respecto de esta tesis, ya ha dicho que es el estudio urbano más importante del que tengo conocimiento. Será porque es el último de los grandes ensayos urbanos…

adjunto enlaces a su propia tesis doctoral en tesis en red

http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/83360/01.JBS_1de2.pdf?sequence=1

al video de la defensa

y a un artículo sobre la tesis

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/20/catalunya/1340211234_083636.html

enero 16, 2013 at 11:05 am Deja un comentario

HACIA UNA ORDENACION TERRITORIAL METROPOLITANA RENOVADA EN EUROPA: LOS PLANES DE LAS REGIONES URBANAS DE PARÍS, LONDRES, BERLÍN Y ROMA.

Las grandes regiones urbanas, capitales de los principales Estados europeos, han elaborado recientemente instrumentos de planificación territorial con el que afrontar los retos de ordenación de unos espacios post-metropolitanos de estructuras y procesos cada vez más complejos. En ellos se tratan temas como el desarrollo local-regional y su articulación con la red de ciudades mundiales de la economía global. También los retos sociales se enfocan desde la calidad de vida, la seguridad ciudadana o la cohesión social. Los temas ambientales se integran en discursos como el cambio climático, el ahorro energético o la reducción de emisiones, lo que suele traducirse por el diseño de nuevas redes de transporte colectivo, que a su vez, sirven para vertebrar los nuevos asentamientos o redensificar los ya existentes. En fin, un conjunto de estrategias territoriales propiamente dichas (contención de la dispersión, organización del policentrismo, renovación urbana, etc.) son expuestas para afrontar la ordenación de las dinámicas metropolitanas actuales.

Así comenzamos José María Ezquiaga y yo el artículo que acaba de publicar la revista Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales en su número recién editado (174), que puede descargarse en

http://www.fomento.gob.es/MFOM.CP.Web/handlers/pdfhandler.ashx?idpub=BP1002

Sirva este blog para dejar constancia de que los últimos acontecimientos producidos en el Schéma Directeur de la Région Ile-de-France no han podido incluirse ya que son posteriores a la propia maquetación  de este número.

El pasado 25 de octubre, el Consejo Regional aprobó el proyecto de nuevo plan director, que asume el de 2008, aunque ajustándolo a las exigencias de la Ley del Gran París y demás normativa complementaria que se cita en el artículo

El documento puede consultarse en

http://www.iledefrance.fr/missions-et-competences/deplacements-amenagement/le-sdrif/le-schema-directeur-de-la-region-ile-de-france/

diciembre 27, 2012 at 10:41 pm Deja un comentario

THE RESURGENCE OF URBAN PLANNING IN EUROPE

  1.      Planeamiento urbano, sociedad y derechos.

Europa es un continente en constante proceso de urbanización y la entrada en el siglo XXI no ha hecho más que reforzar esta tendencia, a pesar de que paradójicamente el discurso territorial imperante en la actualidad sea el del crecimiento sostenible. Entonces ¿cómo y por qué seguir planificando sus ciudades, y en especial sus grandes capitales? ¿Tiene sentido establecer un límite al crecimiento urbano en un contexto de incertidumbre disciplinar? ¿Merece la pena plasmar textual y cartográficamente la voluntad de un interés público en diseñar los vectores de reorganización espacial de las grandes ciudades? ¿Planificar las ciudades es más un ejercicio de predicción racional o una expresión de los miedos, retos o deseos del presente?

Evidentemente, mientras haya ciudad habrá urbanismo y urbanistas que se enfrenten a la ordenación del territorio urbano en sus diferentes escalas, asumiendo en cualquier modo la herencia conceptual de los pioneros de la regulación urbanística en el siglo XIX. El sustrato ético de mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora del periodo de la industrialización albergaba en su seno dos formulaciones esenciales: dotar al espacio urbano y al tejido residencial de unas condiciones de higiene y salubridad, y mantener un cierto orden social (programación urbana del espacio social, diríamos) a través de un paternalismo expresado, entre otros ejemplos, en la conformación de colonias obreras (company towns, cités ouvrières), como detalla Benévolo (1963), que fueron diseñadas bajo similares trazos de orden y regularidad que las tramas residenciales burguesas. El higienismo y la reforma social están igualmente plasmados en el código genético de los padres de la disciplina en el primer tercio del siglo XX, bien sea los denominados por Choay (1965) como culturalistas (Howard o Unwin) como progresistas (Le Corbusier y los partícipes de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Ambos grupos difieren en la definición tipo-morfológica de un modelo de ciudad, pero coinciden en cuestiones cruciales como situar el tema de la vivienda en el centro de sus propuestas o en los fundamentos de intervención en la ciudad industrial para corregir sus problemas y deficiencias.[1]

En la actualidad, y ante un contexto geográfico de regiones urbanas partícipes de los procesos de globalización económica y de difusión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en donde el urbanismo se enmarca en los desafíos de organización del territorio post-metropolitano, ambos conceptos siguen teniendo vigencia, aunque renovados y adaptados a los tiempos actuales: los elementos clave para la construcción de la ciudad del futuro serán, sin duda, los de “sostenibilidad” y “cohesión social”, es decir, la garantía de ciudades saludables y la gestión prudente de los recursos heredados desde la perspectiva de la responsabilidad contraída con las siguientes generaciones, pero también la integración desde el reconocimiento y respeto de la pluralidad y la garantía de unos mínimos de bienestar para evitar cualquier tipo de tensión social; por ejemplo, no ha sido casualidad que la redacción y tramitación del nuevo plan director de la región parisina haya sucedido a las revueltas urbanas del otoño de 2005.

Igualmente, si el planeamiento surgió como mecanismo de garantía de derechos ciudadanos, tanto de derechos públicos como de reconocimiento y protección de la propiedad privada, en la actual Europa de los ciudadanos, deberá subsistir en la medida en que constituya hoy una herramienta eficiente para la defensa de dos derechos básicos recogidos en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, similares a los citados en la Constitución Española: el derecho a la vivienda y al medio ambiente. Así parece más oportuno superar las deficiencias del sistema urbanístico abandonando la consideración del Plan como mero requisito burocrático y recuperar la consideración de los planes urbanísticos y territoriales como instrumentos de garantía de derechos ciudadanos y expresión de un compromiso recíproco entre administraciones y ciudadanos desde la perspectiva del desarrollo sostenible.

2. La polisemia del urbanismo.

Estos condicionantes introducen un grado de complejidad todavía mayor de la que ya existía sobre la naturaleza del planeamiento. A los modos de entender la urbanística como una ciencia (desde los paradigmas del funcionalismo hasta el organicismo, el estructuralismo o la teoría de sistemas), como una disciplina artística (en la línea del morfologismo arquitectónico), como un instrumento técnico (de diseño físico, de regulación jurídica, de práctica administrativa local complementaria a una acción pública sectorial, de programación de inversiones en infraestructuras, viviendas y equipamientos que sirva de estímulo económico) o como un medio de cambio social (desde el socialismo utópico y el socialismo fabiano, hasta el neomarxismo o el advocacy planning), se unen los nuevos condicionantes de la nueva cultura urbanística, de tal manera que el plan es cada vez más un concepto polisémico cuya definición pasa por la superación de las contradicciones señaladas por la amplia crítica que se produjo a la misma razón de ser de la disciplina.

Frente a las voces que proclamaron la muerte del urbanismo, el renovado interés por el planeamiento urbano y territorial que se está dando en las capitales europeas demuestra que actualmente existe más interés que nunca por planificar las ciudades. Las grandes regiones metropolitanas europeas constituyen los ejemplos más destacados del fenómeno urbano global en nuestro continente, de ahí que en los ricos y profundos debates que han acompañado al proceso de redacción y difusión de los planes territoriales se recuperen temas similares a los del nacimiento del urbanismo y del regional planning, pero también se introduzcan las cuestiones de mayor vanguardia y actualidad. Las instituciones han comprendido que sus regiones capitales (Londres, París, Berlín y Roma, pero también en el caso norteamericano Nueva Jersey) son demasiado importantes como para dejar de planificarlas, y que en ellas se juega, buena parte de su futuro.

Un futuro de Europa que está, a la vez, fuertemente condicionado al futuro de sus ciudades. El Acuerdo de Bristol (2005) sobre comunidades sostenibles o la Carta de Leipzig (2007) sobre ciudades europeas sostenibles han institucionalizado un discurso basado en lo ambiental y lo social, que el planeamiento llevaba tiempo identificando como los dos principales referentes de esa nueva cultura urbanística que caracteriza a la post-metrópoli. Una nueva cultura urbanística que se ha visto transcrita en los informes de reforma del sistema británico de 1999 y 2005 dirigidos por Richard Rogers (y el Libro Blanco Urbano de 2000) o en la promulgación de la Ley francesa sobre Solidaridad y Renovación Urbana de 2000, que metodológicamente no distan mucho del discurso del crecimiento inteligente (growing smart) que está impregnando el planeamiento de las ciudades norteamericanas.

Así se vuelve a disociar la naturaleza del proyecto urbano, a diferentes escalas como recuerda Busquets (2007) en sus diez visiones urbanísticas, de orientación tipo-morfológica, del plan que recupera su carácter pluridisciplinar puesto que su objeto principal, la ciudad, es un espacio social en el tiempo, o como afirma Terán (2009) es un pasado activo, o un “tiempo espacializado” en palabras de Bergson. Además de lo ambiental y lo social, el enfoque historicista, ante un contexto de incertidumbre como es ante el que tiene que operar el planeamiento, resulta imprescindible no sólo para entender la ciudad (nivel analítico) sino para diseñarla (nivel propositivo, especialmente a la escala de la ciudad región). A pesar de los debates referidos al cambio de estilo o al cambio del paradigma, sigue estando presente el ánimo inicial del Cerdá de construir una teoría general que universalice (nomotético) el enfoque proyectual (idiográfico), como afirmaba García-Bellido (1999). Una de esas leyes universales sería la enunciada por el propio Terán parafraseando a Ortega: “Lo fundamental en la ciudad no es su naturaleza, sino su historia”. Por eso mismo, el actual planeamiento europeo se ocupa, no tanto de la historia pasada del planeamiento y de la evolución de las ciudades, sino de la historia contemporánea y que pretende escribirse a partir de una voluntad pública de intervención en la ciudad región difusa.

3. Teoría y síntesis en el urbanismo.

Resulta indiscutible reconocer el desánimo que se ha producido en el ámbito del planeamiento cuando no ha sido capaz de alcanzar sus objetivos, al que se le han atribuido calificativos tendentes a reforzar la hipótesis de una deficiencia metodológica: unilateralidad, parcialidad e incapacidad para el manejo de una realidad urbana compleja (Ezquiaga, 1998). Tras casi dos décadas de proyectos emblemáticos y de planes holísticos se ha difundido un cierto escepticismo acerca de la arquitectura, e incluso del urbanismo, para operar cambios relevantes en la post-metrópoli cuando se produce en ausencia de estrategias más amplias de transformación y gestión del espacio urbano y del territorio. De ahí la necesidad de la arquitectura, del planeamiento urbano y del planeamiento territorial como elementos complementarios de un modo deseable de construir la ciudad metropolitana.

La disociación epistemológica, e incluso instrumental entre plan y proyecto, no radica en una exclusión sino en la complementariedad entre ambas escalas de intervención en la ciudad. En la línea del planeamiento incrementalista, todos los modos de planificación y proyectación en la ciudad contemporánea contribuyen a reforzar metodológicamente la urbanística como disciplina, en el ejercicio de verificar mediante el procedimiento de ensayo y error y comparación de experiencias, los instrumentos de generación de nuevos tejidos urbanos o de renovación de los ya existentes. En cierta medida el propio “collage” (Rowe, 1998) que resulta del nuevo paisaje que define el horizonte post-metropolitano, es a su vez, una metáfora del propio ensamblaje de teorías, métodos e instrumentos que operan en la definición y ordenación del espacio urbano.

De nada sirven los discursos de la incertidumbre metodológica sino es para innovar y enriquecer los modos de hacer ciudad, para avanzar en un urbanismo de la síntesis (De Miguel, 2004). Los reiterados manifiestos de la ciudad genérica y del urbanismo del caos[2], los textos de la gobernanza metropolitana[3], o los análisis de las enseñanzas de la historia urbana[4] coinciden en definir esa misma incertidumbre como un estímulo dialéctico de planificación. Más claras son al respecto otras posiciones en la definición del urbanismo postmoderno[5] o de la ciudad emergente[6] al afrontar dicha incertidumbre, identificando la diversidad instrumental como causa del avance disciplinar.

Todo ello nos lleva a una concepción más amplia de la disciplina, en donde el plan no es tanto un objeto en sí mismo o un medio de transformación física de la ciudad como un instrumento de aprendizaje y comunicación (Ezquiaga, 2006). Por este motivo, tanto la planificación y proyectación urbanística como la enseñanza de la disciplina demandan el razonamiento heurístico como modo peculiar de afrontar la resolución de problemas complejos, rechazando aproximaciones deterministas y asumiendo el desconocimiento anticipado sobre si una secuencia de pasos producirá una buena solución o no (Ezquiaga, 1998). Igualmente, la articulación entre conocimiento de la ciudad y acción urbanística se sustenta en la acción comunicativa, que permite al conjunto de actores sociales tomar consciencia de una determinada cuestión urbana. Desde estas aproximaciones el desafío más importante que debe afrontar el planeamiento consiste en articular un entendimiento común de los problemas en un contexto de diversidad social y cultural. El planeamiento gana así un nuevo potencial como instrumento para promover el debate público y el aprendizaje social, en defensa del interés general, y concertación de la diversidad de estrategias en juego (Ezquiaga, 2006) como expresión de intereses contrapuestos, lo que conlleva un fortalecimiento de la ética profesional asociada a la responsabilidad de defender la naturaleza del espacio urbano como patrimonio colectivo.

La reivindicación de la complejidad epistemológica del planeamiento no conlleva más estímulo que reforzar la apología del urbanismo y motivar un renovado interés por la disciplina, frente al desánimo y la incertidumbre expresados. Manifiestos como Resurgam en el inicio de la revista Urban (primera época) o como los del urbanismo postmoderno (Ellin, 1999) basado en la variedad de alternativas, fueron escritos hace una década. Actualmente, y a pesar del contexto de primera crisis de la era global, derivada en parte de una crisis financiera ligada al sector inmobiliario con todo lo que ello supone para la edificación y urbanización, parece que el rayo de esperanza que se vislumbraba hace unos años ha desembocado en un reforzamiento de la disciplina, en una convicción de que el urbanismo no puede desaprovechar las ocasiones que surgen: sirvan al respecto la referencia del Libro Blanco sobre Sostenibilidad en el Planeamiento Urbano Español (2010), así como el estudio del Opportunity Urbanism (Kotkin, 2007) o urbanismo de la oportunidad, incremental, aditivo, estimulante como rearme moral del urbanismo frente al pesimismo y al cinismo (Solá-Morales, 2005).

Su mejor expresión la constituye un repertorio de temas que viene a figurar en casi todos los foros de reflexión urbanística. Según una de las principales páginas web sobre urbanismo, http://www.planetizen.com, las cuestiones urbanísticas de mayor interés en la red (top planning issues) son las referidas al medio ambiente urbano, al transporte, a las redes de agua y energía, a los efectos sociales de la crisis financiera o a la definición de la ciudad digital o de los smart land en la economía del conocimiento y la información. Por su parte, un reciente libro colectivo sobre los debates urbanísticos contemporáneos ligado a esta referencia[7], sitúa en el centro de atención de la reflexión urbanística algunas de las cuestiones recurrentes de la reformulación disciplinar: la sostenibilidad y el control del crecimiento urbano y regional, el transporte, el diseño urbano, la gobernanza, la seguridad, la cohesión social y la pluralidad, la economía simbólica, etc., cuestiones todas ellas que están presentes de una u otra manera en los diversos planes realizados en Europa en los últimos años, y que vienen a coincidir prácticamente con las conclusiones de la Octava Bienal Europea de Urbanistas que ha organizado en diciembre de 2009 el Consejo Europeo de Urbanistas.

En la actualidad, se ha vuelto a recuperar una confianza en el planeamiento porque no deja de ser un caleidoscopio sobre el que proyectar los anhelos de una simetría entre la ciudad existente y la ciudad deseada. El plan es un sumatorio de cuestiones que en muchas ocasiones exceden de la propia ordenación física del espacio o del diseño de su estructura funcional para afrontar retos sectoriales de diversa índole: desde la sostenibilidad, los límites al crecimiento, la gestión de los recursos, la vivienda, el impulso económico de las ciudades en un contexto global de crisis, el transporte, el cambio climático, la gobernanza de las instituciones, los derechos urbanos, la integración social, etc. Incluso el plan ha vuelto a convertirse en campo de batalla ideológica entre liberalismo e intervencionismo. En cualquier caso, la diversidad de enfoques del plan no ha hecho más que enriquecerlo, generando un nuevo paradigma basado en los conceptos de complejidad, pluralismo, sostenibilidad, concertación y garantía pública, así como reforzando la legitimación social del planeamiento.

La heterogeneidad geográfica, histórica, morfológica e incluso social de las ciudades post-metropolitanas modifica en parte los métodos habituales de la planificación (zonificación, regulación normativa), orientándose hacia la identificación de oportunidades en el territorio para promover acciones transformativas. En suma, el planeamiento adopta hoy en día un triple enfoque estratégico, estructural y pluralista (Ezquiaga, 2006) en una actitud de apertura epistemológica, afrontando la citada incertidumbre como un estímulo para asimilar la innovación instrumental.

4. Planificando la post-metrópolis.

En cierta medida, todo este enfoque del planeamiento guarda una relación directa con la ruptura del límite de la ciudad expresada en los iconos de los modelos clásicos[8] o en la formulación de una ordenación integral referida a un espacio delimitado por la jurisdicción administrativa, habitualmente el término municipal en el planeamiento general. Y esa es la mejor prueba de que el urbanismo no se ha disociado en absoluto del contexto histórico y geográfico en que se desenvuelve: el urbanismo contemporáneo se ocupa de una ciudad contemporánea que está proyectada y dispersa sobre un amplio territorio y sobre la que existe un consenso amplio en identificarla exactamente como ciudad. Lo que no está tan claro es el epíteto [9] para definir la nueva territorialidad de la ciudad basada en una estructura mucho más policéntrica, reticulada, suburbana y especializada en espacios cada vez más homogeneizados[10]. A diferencia del esquema tradicional de ciudad, con una evidente jerarquización entre centro y periferia y una nítida distinción de su estructura urbana, en parte como consecuencia de la aplicación rígida de la zonificación funcionalista; y a diferencia del área metropolitana clásica, con una marcada primacía entre la ciudad madre y el resto de sus núcleos, la ciudad actual se basa en una geografía de la centralidad compartida y redistribuida, en gran medida por la forzosa competencia en los usos del suelo de las actividades que caracterizan la economía simbólica. El funcionamiento de la ciudad en archipiélago, las avanzadas tecnologías de la información y el ciberespacio, y la nueva geografía social ha hecho posible la conocida cita de Calvino: sobre un amplio territorio urbano, la ciudad es discontinua en el espacio y en el tiempo. O en palabras de Castells: “la emergencia del espacio de los flujos, suplantando el significado del espacio de los lugares” (1989).

Dada la evidente complejidad de análisis de la ciudad actual, el planeamiento opera por adición de retos de tal manera que el cambio de escala en las formas de intervención supone una visión más sincrética y, en consecuencia, pluridisciplinar del planeamiento. Cuanta mayor es la escala, cuanto más acercamos el zoom, y cuanto más se actúa en la ciudad por medio de proyectos de edificación o planes de manzana o sector, más presencia tiene la arquitectura como disciplina. Cuanta menor es la escala y alejamos el zoom para enfocar la visión a esta ciudad proyectada en el territorio, más cuestiones tienen que aportar al planeamiento la geografía, la economía, la sociología, etc. En el fondo la rúbrica plural del Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio no está muy lejos de los principios rectores de ordenación del territorio que guiaron a los pioneros del regional planning, a pesar de las inherentes dificultades de un planeamiento territorial mucho más abstracto en resultados de lo que puede llegar a ser la construcción de un edificio, un proyecto de renovación urbana en un casco histórico o el desarrollo de una nueva área siguiendo los patrones del new urbanism.

Los nuevos planes territoriales de las regiones capitales europeas procuran mantener como hilo conductor el control que sobre el crecimiento de la urbanización ejercen o pretenden ejercer ellos mismos. No se trata de realizar un merecido homenaje a cómo dos paradigmas de la planificación regional (el Plan Regional de Nueva York de 1929 o el Plan Regional del Gran Londres de 1944) lo son, en esencia, por el perfeccionamiento de los conceptos y las técnicas de vertebración del desarrollo urbano y de containment, respectivamente. Ni siquiera se trata ejercitar la lealtad a la tautología de la sostenibilidad. El hecho de fijar la atención en los objetivos prioritarios de la ordenación, en las orientaciones estratégicas del crecimiento, en el dimensionado del crecimiento, en la participación de los suelos urbanos no consolidados (infiill, terrains vagues) en el crecimiento, etc. se produce por un profundo convencimiento ético de que el territorio, y en consecuencia los bienes ambientales que lo conforman como el suelo, el aire, las áreas agrícolas y los bosques, es uno de los grandes recursos (sino el principal) de la sociedad post-metropolitana, condenada a ser sucedida por generaciones venideras.

Las formas de control al crecimiento que están ensayando los nuevos planes territoriales de las capitales europeas reiteran con insistencia el subconsciente colectivo de la capacidad de acogida o de carga, y expresan con más grado de definición la cuestión de que el crecimiento ilimitado debe ser matizado por tres grandes vectores que se suceden en el conjunto de los planes: el consumo limitado de recursos naturales (aire, agua, suelo, vegetación, paisaje) y energéticos no renovables, así como la reducción de efectos contaminantes sobre el ecosistema; la ocupación del suelo sostenible, evitando los procesos de segregación y dispersión, articulando densidades sostenibles y promoviendo el reciclaje del suelo ya urbanizado; y el diseño territorial que favorezca una reducción de la movilidad, así como la promoción de infraestructuras de transporte colectivo movidas por energías limpias.

La persecución de esos retos en un territorio fragmentado, complejo, discontinuo, dispuesto en forma de collage, e incluso contradictorio no deja de ser un reto que estimula la creatividad del planificador a la vez que coadyuva en la reformulación de los conceptos convencionales del planeamiento, tal y como puede observarse en los nuevos instrumentos de planeamiento urbano y territorial elaborados para las regiones metropolitanas de los principales Estados europeos: el Plan Director de París y la Región Isla de Francia, aprobado provisionalmente en septiembre de 2008, el Avance del Plan de Londres (Spatial Development Strategy for Greater London, publicado en octubre de 2009), el Plan de Desarrollo Territorial de Berlín-Brandeburgo de 2009, o el Plan Territorial Provincial General de Roma, aprobado definitivamente el 18 de enero de 2010, son claros ejemplos del renacer del urbanismo a través del planeamiento territorial metropolitano desde los parámetros expresados de la nueva cultura urbanística.

Además en Francia, la entrada en vigor de la citada Ley urbanística de 2000 ha provocado un resurgimiento del planeamiento a través de los planes de coherencia territorial: en 2009, han sido aprobados 82 planes comprendiendo 3.563 municipios, 48.000 Km2 y 10’5 millones de habitantes, mientras que 251 planes están en diferente grado de tramitación. En total en nueve años, se han puesto en marcha 333 planes de coherencia territorial, renovados conceptual e instrumentalmente respecto a los documentos “clásicos” de planes directores, que afectan a 16.198 municipios y 39’6 millones de habitantes, sin contar con el plan director de la región parisina por no haberse producido su aprobación definitiva. Igualmente, en España se ha procedido en los últimos cuatro años a aprobar los planes territoriales metropolitanos de Barcelona, Bilbao, Sevilla y Málaga y otros ámbitos subregionales, tal y como se recoge en el informe anual de 2009 del Observatorio de la Sostenibilidad en España.

En general, en los planes de esta última generación coinciden una serie grandes rasgos que vienen a asumir los nuevos retos del planeamiento urbano territorial. Son planes defensivos en la medida que tienden a marcar con carácter normativo los espacios en los que se prohíbe expresamente su transformación urbanizadora con criterios de sostenibilidad. Son planes estructurantes puesto que señalan tanto zonas estratégicas de actividad económica y residenciales como grandes infraestructuras para la movilidad. Y finalmente son planes proactivos en su plena acepción semántica: asumen la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, decidiendo en cada momento tanto un programa de inversiones de las administraciones públicas competentes en la elaboración y/o aprobación del plan, como unos mecanismos de coordinación con el planeamiento urbanístico municipal, en diferente grado de complejidad y vinculación jurídica que aseguran el futuro de la planificación urbana, no sólo como una exigencia administrativa, sino desde el compromiso por afrontar los retos expuestos de las ciudades del mañana.


[1] Baste recordar cómo algunos de los conceptos expresados por Howard en su célebre diagrama de los tres imanes se incardinan en el higienismo (naturaleza, aire agua puros, sin humos, sin slums) o en los temas sociales (oportunidad social, libertad, cooperación) y son asumidos por el colaborador de la Sociedad Fabiana, Raymond Unwin, quien llevó a la práctica la ciudad jardín en Letchworth. Por su parte la Carta de Atenas repetía, 35 años después de la obra de Howard, conceptos referidos a ambas cuestiones: “El primer deber del urbanismo el de adecuarse a las necesidades fundamentales de los hombres..,, la salud,…,el sol,…, el aire,…, la vegetación” (§12); “La determinación de las zonas de habitación debe estar dictada por razones de higiene” (§24); “En las grandes ciudades reina una crisis de humanidad” (§72); “El sentimiento de la solidaridad social sufre diariamente una derrota” (§73); “El interés privado se subordinará al colectivo” (§95).

[2] “Los profesionales de la ciudad son como jugadores de ajedrez que pierden contra los ordenadores. Un perverso piloto automático burla constantemente intentos de aprehender la ciudad, agota todas las ambiciones de definirla”. “Si va a haber un «nuevo urbanismo», no estará basado en las fantasías gemelas del orden y la omnipotencia; lo que tendrá que representar será la incertidumbre”, (Koolhaas, 1995).

[3] “Planificar hoy significa teñir de certidumbre la incertidumbre” (Lefevre, 2003, p.7 8).

[4] “Ante el porvenir de la realidad urbana, no hay medio de eliminar la incertidumbre” (Terán, op. cit., p. 257).

[5] “Ninguna tendencia es completamente extinguida, incluso cuando una de ellos tenga prioridad, ya que la perpetua tensión entre ellas genera una constante fuente de creatividad” (Ellin, 1999, p. 298).

[6] “El planeamiento urbanístico puede llevarse a cabo de modo aislado y sin ninguna clase de integración, pero, si es así, en el duro mundo de los noventa, es probable que se vez cada vez más marginado y más ineficaz. Garantizar la integración necesaria en los ámbitos de proyectos más difíciles es una condición previa para la acción eficaz” (Hall, 2000, p. 30).

[7] Planetizen’s Contemporary Debates in Urban Planning, Island Press, 2007.

[8] Tanto las imágenes de la garden city de Howard como el ideal de ville radieuse de Le Corbusier, la ciudad vertical de Hilberseimer, la imagen de Lynch o incluso la broadacre city de Wright se refieren a ciudades con un límite más o menos preciso.

[9] Tras la expresión estadística del área metropolitana (1949) y el concepto de megalópolis de Gottman (1961) se han definido numerosas expresiones: ciudad mundial, ciudad global, megaciudad, ciudad región, región metropolitana, ciudad informacional o infociudad, ciudad difusa, exópolis, ciudad fractal, metapolis, edge city, ciudad genérica, etc. El más reciente de los conceptos, the endless city, recupera la esencia de esa ciudad-territorio que no tiene límites.

[10] Los denominados por Augé como no-lugares: centros comerciales, aeropuertos, autopistas, hoteles, etc.

 

 

 

 

 

noviembre 29, 2012 at 11:05 pm Deja un comentario

Lecturas urbanas sobre la agenda urbana europea. Towards an European urban agenda.

Traigo aquí varios documentos que me parece la pena reseñar. El primero, es el informe sobre el fomento del desarrollo urbano sostenible en Europa. A pesar de que se trata de un documento de 2009 y redactado de oficio por la Comisión Europea (y centrado en sus iniciativas como URBAN; URBACT; JESSICA; etc.), en él se marcan criterios y orientaciones sobre la formulación de una política europea común en esta materia. Por una parte se plantea una metodología europea común para el desarrollo urbano sostenible y por otra se señalan retos y perspectivas sobre el futuro del desarrollo urbano europeo, incluyendo el tan reiterado como necesario tema del urban sprawl del que hablaba en el anterior post.

Conocí este documento por el informe de prospectiva territorial coordinado por Antonio Serrano que detalla las transformaciones territoriales (demográficas, económicas, urbanísticas, etc.) tras 30 años de restauración constitucional (1978-2008). Y lo que es más interesante: establece escenarios territoriales para el año 2015, teniendo en cuenta amplias regiones funcionales urbanas, además de áreas metropolitanas y áreas urbanas. Y concluye esbozando escenarios sectoriales sobre temas territoriales como la sostenibilidad, la energía y el cambio climático. Este informe se complementa con otro realizado por la misma consultora, y que lleva por título Capitales&Ciudades+100. Información estadística de las ciudades españolas, aunque editado por el Ministerio de Fomento. En él se aportan datos y mapas sobre el contexto socioeconómico, la ocupación de suelo y sobre todo se presentan el SIU, luego de manera detallada por fichas municipales. Resulta útil e interesante, aunque creo que se ha centrado en la visión municipal y se carece de agregaciones metropolitanas, como sí hace el informe anterior o el propio visor SIU o el atlas digital de las áreas urbanas.

Un cuarto referente es el libro colectivo Repensar las políticas urbanas. Apuntes para la agenda urbana, publicado por la DIBA, con un enfoque menos geográfico y urbanístico de lo que nos gusta, pero con un panorama sociológico e incluso antropológico más amplio del concepto de ciudadanía. Salvo el capítulo elaborado por María Herrero, a partir de los informes sobre futuras orientaciones para las ciudades (ESPON 2013), del que extraigo dos figuras interesantes.

En este mismo libro se hace expresa referencia a la agenda urbana europea, cuyo texto fue aprobado por el Parlamento Europeo el 23-6-2011 y  refrendado por la Comisión el 27 de septiembre. No deja de ser un documento genérico cuyo núcleo central adjunto

Context of the urban dimension (other EU policies, intergovernmental cooperation):

The resolution stresses both strands – the urban dimension of EU policies and the intergovernmental co-operation on urban development policies – and the need for a joint working programme or “European Urban Agenda”. It welcomes the efforts of Member States and the Commission to implement the Leipzig Charter at all levels and to elaborate a Reference Framework for Sustainable Cities, but calls for a stronger involvement of cities in these processes.

Link between local needs and European priorities:

The resolution recommends that the European Urban Agenda should develop sustainable, smart and inclusive investments to strengthen the role of cities and maximising their contribution to economic growth and quality of life. The urban dimension of cohesion policy should follow the concept of serving smart sustainable, inclusive growth and focus on helping urban areas to develop their basic physical infrastructure, supporting urban areas modernise their economic, social and environmental characteristics through smart investments and supporting the regeneration of urban areas with a view to inclusive development. The resolution calls on the Commission to ensure continuation of the CIVITAS initiative (urban transport) and the Covenant of Mayors initiative (EU energy targets).

Multi-level governance and partnership principle:

The resolution stresses the need for the integration of local authorities and civil society in the Europe 2020 Strategy process as well as in all stages of cohesion policy decision-making. It calls for a more functional approach and good links between urban areas and sub-urban or rural areas and encourages the involvement of cities in inter-regional and cross-border cooperation networks and calls on the Commission to enhance the platforms to allow an experimental approach to urban regeneration and development (in particular in the context of the ESF).

Sub-delegation of responsibilities:

The resolution stresses that local elected bodies must be obligatory involved in the strategic decision-making processes for Europe 2020 Strategy and cohesion policy. It states that sufficient flexibility is needed to allow urban areas to find the solutions best suited to their needs. The general content and priorities of operational programmes (OPs) must be left to the discretion of programme designers operating on behalf of the region.

Integrated strategic planning:

The resolution advocates integrated strategic planning principles and urges the Commission to call on Member States to ensure support for the development of local administrative capacities. The Commission should promote training of urban and local administrations and step up technical assistance towards improved integrated development planning, participatory policy-making and strategic urban development. The Commission should analyse the practice of Member States regarding integrated strategic planning and draw up EU guidelines for integrated urban development planning practice. The Resolution proposes the setting of a minimum level of aid intensity per programming period for deprived neighbourhoods of urban areas.

Comprehensive financial planning:

The resolution asks for improved efficiency of investment, better coordination of all available public resources and a more strategic allocation based on the principle ‘money for projects’ (instead of ‘projects for money’). It calls on the Commission to create more flexible conditions for cross-financing between ERDF and ESF, especially for deprived urban neighbourhoods. Considering the complementary nature of these funds, ESF funding could be used to support joint local projects by cities, the third sector and the private sector for the prevention of exclusion

En todo caso, lo que resulta más importante es que se ha vuelto a crear una opinión europea común sobre el futuro de las ciudades y su desarrollo sostenible. De hecho se procede con una revisión de aquellos documentos de décadas previas (Hacia una politica urbana para la Unión Europea, 1997) (Política de cohesión y ciudades: la contribución urbana al crecimiento y el empleo en las regiones, 2006) y se da un paso más en la serie de eventos sobre el tema: el “Programa de Acción de Lille” ( 2000); el “Urban Acquis” (Rotterdam,2004), el Acuerdo de Bristol sobre Comunidades Sostenibles (2005), la Carta de Leipzig sobre Ciudades Europeas Sostenibles ( 2007) ; la Declaración de Marsella (2008) y la Declaración de Toledo (2010).

julio 17, 2012 at 6:51 am 1 comentario

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